Se encuentra en Bruselas, Belgica.
El nombre de la piscina es un homenaje a Julio Verne y su personaje Capitán Nemo.
El 33 indica la máxima profundidad que alcanza.
Nemo 33 es en realidad un edificio dentro de otro. En el interior se encuentra un enorme foso de buceo multinivel que alcanza la insólita cota de 33 m de profundidad, la máxima declarada, lo que la convierte en la piscina más profunda del mundo. Los primeros 12 m del vaso están sobre el nivel de la superficie, lo que permite ver desde casi cualquier rincón del exterior lo que sucede en el interior del foso de buceo a través de 14 ventanas. Envolviendo todo el vaso de buceo se encuentra el edificio de servicios, con vestuarios, cafetería, restaurante y aulas.
Nemo 33 fue concebido y diseñado por John Beernaerts, un ingeniero civil e instructor de buceo belga al que no le gustaba iniciar a los nuevos buceadores en lóbregas canteras inundadas o en el tempestuoso Atlántico Norte, las opciones habituales en el norte de Europa. El proyecto Nemo 33 necesitó ocho años de trabajo para que viese la luz.
Tiene una capacidad de 2500 m3 de agua a una temperatura entre 30 °C a 33 °C que es calentada mediante paneles solares.
¿Un baño queridos?
Me parece una curiosa experiencia submarina ;)
¿Nos vamos a Bruselas?





















































